La medida tomada por las autoridades en el sentido de querer despejar las banquetas y arroyo vehicular de la calle de Altamirano, hasta cierto punto resulta apresurada y sin planeación. Por tal razón no quisiéramos pensar que se hizo de esa manera para favorecerlos, pero al parecer esa es la verdadera jugada porque de querer hacer las cosas bien y con fundamento legal, se debió seguir un procedimiento formal, buscando alternativas de reubicación para los desalojados. Por lo que corresponde a la acera del lado del mercado municipal “Adrián Castrejón” efectivamente corresponde a la administración de dicho centro de abasto que representa José Manuel García Hernández, pero por lo que respecta a la acera de enfrente, eso le corresponde a reglamentos que dirige Omar Cruz Domínguez y a Eliseo Sánchez Bastida Director de Tránsito Municipal. Ahora bien, el grupo de comerciantes establecidos que solicitan que en efecto se lleve a cabo un trabajo bien hecho por las autoridades municipales es más que justificado, tomando en cuenta que siempre son a los primeros que se les exige que cumplan con el pago de sus impuestos y a los comerciantes informales se les solapa todo.

Ciertamente tienen la necesidad de llevar el sustento a sus familias, pero también es cierto que muchos de esos comerciantes perjudican a los establecidos que venden la misma mercancía y que porque los primeros no pagan impuestos varios como sí lo hacen quienes están establecidos legalmente en un local comercial.

Lógicamente, es de pensarse que el retiro de armatostes de la calle de Altamirano de comerciantes informales crearía un conflicto, pero ceder ante las presiones de líderes sería como aceptar que las cosas siguieran como están, que no dudamos que así sea finalmente, por la forma en que se actúo. Sin embargo si es necesario dejar en claro que toda la calle de Altamirano es un mercado largo, desde el inicio del dicha arteria y hasta el final en el periférico sur. No existe un espacio de tres metros en el arroyo vehicular o la banqueta de toda la calle de Altamirano, que no esté ocupada por algún comerciante de carácter informal, quienes venden prácticamente de todo, comida, ferretería, ropa, calzado e infinidad de chucherías y todo por una cooperación a las arcas municipales, porque se debe reconocer que todos de alguna u otra forma pagan una cuota al municipio, pero sin tanto rollo como con los comerciantes establecidos que ante la invasión de que son objeto por parte del comercio informal, también han invadido las banquetas con su mercancía antes de que los informales se las ganen. Todo lo anterior crea un conflicto serio para las autoridades en turno, por la necedad de líderes que ven en esa clase de gente su modus vivendi y no asesorarlos para conseguir algún tipo de financiamiento y ponerse un negocio en forma, porque eso trae como consecuencias mayores responsabilidades y vender en la calle es solo dar una cuota al líder o al ayuntamiento y san se acabó.

Sobre la protesta de los que cerraron la calle de Altamirano, también debemos ser sinceros, existe a nuestro modo de ver las cosas, de que con la acción de las autoridades pasaron a lesionar algunos intereses de comerciantes establecidos que ya se acostumbraron a tener invadido el frente de sus locales y al ser “tocados” en sus intereses, se vino la protesta aduciendo que dicha acción de desalojo o limpieza como le llaman, debería ser pareja  y no de  manera privilegiada, tal y como sucedió. Porque a muchos los dejaron vender después de que supuestamente se llevó a cabo el tan multicitado operativo de reordenamiento de comercio informal que invadía banquetas y arroyo vehicular de la calle de Altamirano. ¿En qué terminará todo esto?  Desde este momento podemos asegurar que todo volverá a la normalidad y la calle seguirá invadida por los diversos comerciantes que no entienden que se debe cambiar de actitud y aptitud para poder mejorar en todos los ámbitos, tan es así que por poner un ejemplo, los vendedores de flores que regentea según él, Alfredo Jacobo Ruiz, hicieron como que obedecieron las indicaciones de las autoridades y metieron su mercancía a sus locales, para despejar la calle, pero quienes se dieron cuenta de la acción, mencionaron que nunca despejaron la banqueta del área de flores, luego entonces ¿Somos o no somos? ¿Cuánto tiempo duro despejada esa área? Solamente unas cuantas horas, después como lo mencionamos líneas arriba, todo volvió a la normalidad. Total que el viernes último se llevó a cabo una reunión entre comerciantes establecidos de la calle de Altamirano y del mercado municipal con funcionarios de la comuna entre ellos el mismo alcalde que quienes estuvieron presentes aseguran que Raúl Tovar Tavera solo les da atolito con el dedo, y  a todos dice que sí, pero no les dice cuando y cuando una señora le reclamó que por qué no han empezado con la remodelación de la nave tal y como lo prometió en campaña, el alcalde tranquilamente le dijo que esos trabajos empezarían cuando la comerciante aportara mínimamente la cantidad de 500 mil pesos. ¿Con eso o quieren más señores del Consejo Directivo de Mercados A. C.? Quienes por cierto en una más de sus incongruencias, por un lado defienden un estacionamiento y hasta amenazan con parar la obra de Galeana si no lo dejan como estaba, y por el otro aprueban que se invada el otro estacionamiento con el argumento de que esas combis llevan gente al mercado, cuando eso es una soberana mentira. Algunos comerciantes estarán de acuerdo en que se lleve a cabo la invasión, otros no, pero lo que realmente se necesita en ese mercado es que se dejen los comerciantes de pendejadas (perdón) y se avoquen a buscan la forma de cómo llevar a cabo una limpieza general, para presentar una mejor imagen. Y si no ¡Juzgue Usted!

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